ME SIEGA LA PACIÓN by José Yebra

Cuando Elia llegó ayer por la tarde a nuestra casa comenzó a regalar abrazos a todos los miembros de nuestra familia, sin excepción, muy emocionada, casi diría que hasta extasiada y embriagada por la sublime semántica de tan grato momento; luego bendijo la mesa antes de la cena mientras nos cruzábamos miradas de incredulidad y…

TODA LA SECTA CONTRA MÍ by Conchi Ruiz

Las mujeres somos víctimas de un complot urdido por mentes perversas que se reúnen en un lugar secreto y deciden lo que ellos llaman ’tendencias de moda’. ¿Quiénes son? ¿Cómo lo hacen? Yo me imagino que llega Paco Rabanne y dice: —Veo que este año se va a llevar el azul petróleo. Y saltan a…

PERDIMOS by Jorge Aldegunde

Es un día de invierno radiante; frío, con apenas nubes. En el coche suena música, un mezclado entre Coldplay y la Velvet que algún algoritmo se ha empeñado en juntar. Mientras remonto el puerto, resbalan algunas lágrimas. Dicen que alivian y son saladas, pero no es mi caso: solo me ponen más triste, queman las mejillas y…

EL HOMBRE Y LA BALA by Roberto Spinelli

Tal vez porque ambos tenían la certeza de encontrarse ese día, el encuentro no se produjo. El hombre, porque consultó el reloj y sabía que era su hora.  La bala, porque tenía instrucciones precisas sobre su destino. Pero, a menudo, cuando todo es tan seguro, no sucede.  Esta vez,  un violento ataque de tos hizo…

EL SILENCIO DE LA MADRUGADA by Keren T. Biebeda

…Y allí estaba yo, en el tren, con las braguitas humedecidas, y parte del pantalón también del mismo modo a las tres de la madrugada, mientras una lágrima rabiosa, intentaba huir hacia la comisura de mis labios… Me había acostado con él, sí, sabía que me traería problemas, sí, pero nuestros días estaban envueltos de…

NUESTROS MISTERIOS/final: Justicia ciega by Alejandro Villaverde Viayra

Suspiré, preparándome para lo que haría. Toqué dos veces la puerta del salón, que estuviera abierto no significaba que fuera bienvenido. —¿Puedo pasar? —¿Olvidaste algo? —preguntó el profesor, bajando el libro que estaba leyendo. Incluso se puso de pie, dejando sutilmente su dedo separando la página. —No realmente, solo pensé que había un lugar que…

EL CABELLO DE ANAÍS by Scarlet Cabrera

Llena de contradiccionesbebo sedienta en la vid de la vida—escribo historias tras el reloj de lo que aún no ha sido—¡Roja la tinta roja que va emanando desde mi garganta! Del hervor ha brotado la inesperada necesidadde devorarme tus espejismos. Buscando en mis recuerdos, hallo a mis “ex”,  conforman parte de mi ser, aprendí, desaprendí, fulminé…