#OtroGabinete: Briefing por Alejandro Rabelo García

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Otro Gabinete
Imagen tomada de internet

Como hija típica de la clase política local, adinerada e influyente, Tiaré sólo conoció las escuelas privadas, pero siempre le gustó la política por ella misma y, quizá porque lo vio en familia, quizá por sus escapadas estudiantiles, aprendió a convivir con “las masas”.

Pienso que por ello, aún con sus frases fresas, va convenciendo a Gutemberg Correa, presidente municipal de Infierno, y a su equipo de 6 lambiscolaboradores:

“Cómo vemos, es claro que la Legislatura anterior decidió aprobar la reforma a la seguridad social del estado para que el costo político de ésta, una iniciativa del gobernador, la absorbiera, en cierta medida, la siguiente Legislatura -que ya no tiene mayorías numéricas- y los alcaldes entrantes (cambio de 2 diapositivas).

“Entonces, éstos tendrán que lidiar con (señala con el láser) el tema de la deuda de contribuciones, la parálisis por la huelga generalizada y el dilema de apoyar o no a sus trabajadores. Consideramos que por la línea política de su discurso, Lic. Correa (cambio a diapositiva, con reacciones de leve estupor), debe sumarse discursivamente a la clase trabajadora, para lo que ya hemos prepar…”

Correa interrumpe poniéndose de pie. Sin sonreír, pregunta si debe enfrentarse al gobernador, quien asigna presupuestos para obras públicas. “Nada más en lo discursivo, licenciado. Ni siquiera tendría que mencionarlo. Se trata…”. “Olvídenlo. Lo siento. Gracias por la reunión”.

Tiaré me mira, pero no busca apoyo. Me cuestiona -lo sé de sobra-, me exige una solución: Ha tardado semanas en gestionar la reunión, que esperamos sea la primera y no la única, y quemó el favor de un contacto muy importante. Su diplomacia natural la auxilia para ganar tiempo, “por lo menos a que termine de exponer sus ideas”.

Correa no es licenciado. Es el título nobiliario que se ganan quienes, como él, aglutinan a 2 sectores campesinos poderosos (los cacaoteros y los procesadores de coco), con otros 2 no menos fuertes (los empresarios y los burócratas) y obtienen la alcaldía. Dirigente sindical local e hijo de cultivadores de cacao, desde joven supo que la astucia, y no la escuela pública, le daría para comer y sobrevivir.

Dado que su triunfo reforzó esa idea, con aire de suficiencia “nos permite terminar”. Me hastío. Tiaré comienza a ser olímpicamente ignorada por estos cortesanos. Ahora soy yo quien interrumpe, prendiendo las luces y parándome junto a ella: “Señor presidente, ¿Le molesta si hablamos a solas, usted y su persona de más confianza, con nosotros?”. Tiaré me sigue el juego, cruzando los brazos y cerrando su lap top.

El Señor Presidente asiente, dice que retornen a sus actividades y le cierra los párpados a una muchacha que ha permanecido callada durante todo el briefing. Mismo tiempo que pasé gugleando en mi celular porqué una simple Coordinadora de Juventud tendría acceso al primer círculo. Una vez a solas, extraigo una carpeta de mi portafolio y se lo extiendo a Correa.

Apenas lee el título, lo hojea con fastidio, se lo entrega a su funcionaria, me observa de pies a cabeza. He previsto eso:

—Es la iniciativa que el gobernador presentará al Congreso en unos días. Busca limitar los requisitos para todo tipo de candidaturas, de partido, externas e independientes. Artículos 70 al 81.

La chica ubica la sección frente a la mirada inexpresiva de su jefe. En respuesta, éste recibe una mirada de angustia y un Sí con la cabeza.

Ahora sí, lo lee completa y detenidamente. Ahora sí, que le revelamos la propuesta de que ningún líder sindical podrá postularse a un cargo de elección popular en los 10 años después de abandonar su puesto directivo. Ahora que duda de que en verdad, como dice el documento, se vaya a extender a militares, a curas y a aspirantes ciudadanos.

—No podrían aprobarlo. El Congreso, otros alcaldes, gente del gabinete, tienen intereses, cuotas que pagar por su voto duro. La Constitución protege mis derechos políticos, etc.

—La iniciativa no dice que dejen de ser sindicalizados ni que no puedan postularse. Distingue a la base trabajadora de los dirigentes y sus diversas carteras. No la ha mostrado públicamente. A nadie. Si es una amenaza para controlar a los ediles por su reforma de seguridad social, les acomodará todo el costo político. Pero si pasa, negociando aquí, comprando allá, aunque paralice al estado, siempre quedará el recurso de la reelección.

El recién creado Partido Avance Social lanzó al popular y carismático Correa con la idea de obtener su primera gubernatura dentro de 2 años. El Partido de los Trabajadores, el del gobernador, no permitiría semejante derrota y ya había cedido en aquella cláusula intocable: Los diputados y los presidentes municipales podrían reelegirse, en períodos consecutivos y hasta 3 veces, lo cual podría totalizar hasta 12 años. 12 años: El equivalente a 2 períodos de gobernador.

Con ese impedimento adicional, se podrían refrescar convenientemente a los sindicatos pues sus cabezas serían guillotinadas y nadie pretendería reemplazarlas. Nadie con visión. Pero…

—Si un alcalde se muestra muy dócil y se pelea con su base trabajadora, en un municipio donde la mayoría de su población trabaja para algún nivel del gobierno, corre el riesgo de no volver a Palacio— y tras decírselo, Correa avienta los lentes, el legajo y un “hijo de su puta madre” que de milagro no se oyó hasta Villahermosa.

Infierno se llama así en contraposición al nombre de un municipio que alude al otro extremo de La Divina Comedia de Dante, y por mandato de un gobernador jacobino de principios del siglo XX, en su lucha personal contra la religión. Hoy se dice que por el calor asfixiante, a pesar de su cercanía con la costa, y por su altísimo valor político y económico en derredor del petróleo. Mirando al horizonte azul del Golfo de México, el vaho ardiente de la plaza central, la comodidad de la oficina, los recuerdos de carencias, Correa se anima con 2 preguntas finales: “¿Tienen previsto hasta el último detalle si acepto su propuesta?” y “¿Cuánto cuesta todo el paquete?”.

Tiaré estrecha manos, sonriendo. Yo entrego mi tarjeta a la joven callada.

Blog de Alejandro Rabelo: ContradicciónES.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ana Piera dice:

    Reitero: ese teje y maneje político, ese hilar, deshilar, jalar los hilos. Muy bueno Alejandro, sospecho que has estado muy cerca de esos círculos. Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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