Mezclamos nuestra creatividad con el mundo exterior por Adriana Balderas

el
mona lisa adriana
Imagen por Adriana Balderas

 

 

Momento de proceso creativo, extrañamente expansivo de desarrollar una conciencia en extremo sintonizada con nuestro campo óptico y áurico. Resplandor que se fusiona en cualquier paisaje, insistente lleno de posibilidades, con una sobrealimentación que parece que al final todo se ralentiza y permanece extático. Pero hay ciertas ocasiones que me enorgullece pensar que esta compulsión es un regalo de empatía imaginativa, una evidencia de mi voluntad para dar, que luego se torna como un juego condenado al fracaso mucho antes de incluso comenzar, esa derrota que genera una desesperación ante la necesidad de adivinar la próxima demanda que, irónicamente, después me hace tener una satisfacción de liberar las expectativas de los demás para devolverme a mí misma, y es ahí donde radica el gran misterio de poder para auto respetarnos.

Llegan cuestiones y dudas, al punto de preguntarme: ¿por qué no deberíamos nosotros los humanos, adictos a la ilusión, a lo gigante, tener, aunque sea, un texto breve, una obra de arte, una pieza musical que desate nuestra intimidad en este mundo feroz y delicado a la vez?

Los logros pueden llegar a ser un resultado impulsivo y ambicioso que probablemente nos hagan ver la realidad, que en el interior no tenemos ninguna ambición, que quizá no poseemos una opinión elevada como creemos, y que solo existe esa necesidad imperiosa de demostrar algo a los demás para poder ser reconocidos, obteniendo recompensas fuera de nuestras labores cotidianas que nos motivan a hacer lo que sea que estemos haciendo lo mejor que podemos. Señalo que esa puede ser una distinción importante, y no dejar ese lado oscuro que nos aterra aceptar en un rincón. También dejar de ser ‘tibios’ ante eso de lo que a veces estamos dentro y fuera y solo nos postramos en medio, en un mundo que nos divide en partes, volviéndonos como papel frágil a punto de romperse. Por un lado la mente y por el otro dispersos en donde sentimos no pertenecer. Lo más difícil, supongo para cualquiera, es aceptar que todos somos reales, es lo único. No usar a los demás como herramientas, como ejemplos o cosas para sentirnos mejor, para que nos podamos superar. Incluso llegamos al punto de cuidarnos de las personas que suelen expresarse muy bien, porque tenemos miedo de que nos enreden y manipulen.

Hay que exponernos, ser vulnerables, confiar y vivir el momento que se presenta. Se dice que la paciencia también es una forma de accionar.

Blog de Adriana Balderas: Yo soy Adriana BA.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. elcieloyelinfierno dice:

    Muy buena entrada!! No obstante; los miedos solo pueden ser propiedad de aquel, que aún no se ha atrevido a conocerse en su interior. Solo con recursos que todos tenemos; fácilmente podríamos amarnos con sinceridad en cuanto a como somos y así poder entender al otro. Las técnicas de respiración y meditación; son apropiadas para mejorar no solo nuestras capacidades cognitivas sino asimismo nuestras relaciones sociales. Un cordial saludo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s