EL SUELO: la necesidad de encauzar su uso a un manejo sustentable by Nadia Joyce Dominguez Aviles

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Los suelos son como los pilares de una casa. Si éstos se encuentran mal organizados y sin mantenimiento, con el paso del tiempo comenzarán a deteriorarse y, en algún momento serán incapaces de soportar el peso de la casa, que terminará por desplomarse.

Para algunos, el suelo no es más que esa superficie que pisamos para desplazarnos de un lugar a otro. O bien, para otros más aproximados a la causa, es el lugar donde crecen las plantas, esas que nos proveen alimento, ya sea porque las consumimos directamente o porque otros animales las consumen, a manera de generar una cadena trófica.

En realidad, el suelo es mucho más que eso. Por ello, para aquel entusiasta que considera su intervención en el ecosistema, el suelo es como la piel de la Tierra: es indispensable, irremplazable y frágil. Es una entidad conformada por diferentes minerales, materia orgánica, agua y aire que constante e inevitablemente se encuentra sometida a la actividad de diferentes organismos vivos y el ambiente mismo.

Ilustración: Estelí Meza
Ilustración: Estelí Meza

Para los seres humanos, el suelo representa un recurso primordial, aunque en primera instancia no lo lleguemos a percibir así. Porque es a través de este recurso que podemos obtener diversos beneficios. Cuando una superficie determinada se ocupa en función de su capacidad agrológica y su potencial de desarrollo, hablamos de uso del suelo. En otras palabras, el uso del suelo comprende toda esa serie de acciones, actividades e intervenciones que realizan las personas sobre la superficie de este.

Dentro de algunos de los beneficios que nos brinda el suelo podemos encontrar su función como base espacial para el desarrollo de estructuras técnicas, industriales y socioeconómicas. Es fuente de materias primas para numerosas actividades, como la extracción de minerales, la agricultura o la ganadería. Preserva yacimientos arqueológicos, los cuales otorgan evidencia importante sobre los eventos acontecidos a lo largo del tiempo en algún lugar determinado, permiten que las personas valoren su historia y se identifiquen con su pasado. También sirve de hábitat para un gran número de especies de bacterias, hongos, algas, protozoarios, macrofauna, entre otros. Sin mencionar que su capacidad de adsorción puede ser ventajosa de diferentes maneras; por ejemplo, al absorber agua se reduce el impacto de fuertes precipitaciones sobre otros sistemas, como un río o un lago. De igual forma, con esta característica puede intervenir en la reducción del impacto de los contaminantes al quedarse retenidos en el suelo, de manera que no alcanzan las aguas subterráneas ni mucho menos se ven afectadas las cadenas tróficas.

Desafortunadamente, el suelo es un recurso finito, puesto que su restauración puede llevar hasta miles de años, dependiendo de sus condiciones de deterioro. Esto se debe a que dicho recurso necesita estar en equilibrio con diferentes factores ambientales, tales como el clima, el relieve (pues cada geoforma genera suelos diferentes), la composición geoquímica y mineralógica de las rocas y, por supuesto, los organismos que forman parte de su composición, ya que contribuyen en los procesos de fragmentación, transformación y translocación de materiales orgánicos del suelo. Esta estrecha relación entre el suelo y los demás componentes del ambiente genera una dependencia entre cada uno de los factores, dando lugar a complejos, pero imprescindibles, procesos biogeoquímicos que contribuyen en la regulación del ecosistema. Si este equilibrio se ve alterado, la evolución natural del suelo se modifica y, por ende, podría generarse una disminución en la productividad biológica o la biodiversidad del suelo.

La erosión del suelo es un problema que irrumpe a diferentes niveles, por ejemplo; puede verse afectado el suministro de agua, ya que el suelo interviene en el proceso de almacenamiento y drenaje de la misma: cuando se erosiona, sus capacidades de filtración se ven disminuidas, transita menos agua y, en consecuencia, la calidad de agua potable se ve afectada, además de que incrementa el riesgo de que las inundaciones sean más frecuentes e intensas.

En cuanto a la agricultura, se ha observado que la erosión del suelo puede disminuir el rendimiento de los cultivos hasta en un 50 % y como la tercera parte de la superficie terrestre está dedicada a esta actividad, para una población mundial que se encuentra en constante incremento, la producción agrícola intensiva generará un agotamiento de los suelos, poniendo en peligro la capacidad productiva de los mismos y la posibilidad de satisfacer las necesidades de las generaciones futuras.

La erosión del suelo también daña las infraestructuras urbanas. Al incrementarse los deslizamientos de tierra por falta de anclaje, el terreno se debilita cada vez más hasta que se desprenden los elementos de las estructuras urbanas. Esto sucede cuando hay una pérdida de plantas capaces de retener el suelo con sus raíces, debido a que el suelo presenta una pérdida de los nutrimentos necesarios para que las plantas crezcan, por lo que es más fácil que las partículas de suelo sean desplazadas por el viento o el agua, generando una pérdida.

Por todo lo anterior, es necesario prestar mayor atención a la regulación de actividades que pueden contribuir a frenar la erosión del suelo y procurar implementar prácticas que prevengan y reduzcan la erosión de los suelos vulnerables.

No basta con las sensibles y serviciales intenciones de realizar la restauración de los suelos en los que se sospecha existe contaminación, también es necesario generar una adecuada planeación de las estrategias a seguir. Es preciso realizar estudios de tipo histórico del sitio, hacer reconocimientos de campo, así como su descripción física, e incluir una caracterización de los materiales existentes, en la que se incluyan los riesgos en función del tipo de degradación del suelo, los elementos contaminantes y el nivel de afectación, para poder hacer una selección del tipo de muestreo y análisis químico que se utilizará. Una vez realizados los estudios pertinentes, es posible elegir el tipo de técnica de restauración que se utilizará en el área, de acuerdo con los materiales contaminados, para poder disminuir o eliminar su peligrosidad. Cabe mencionar que existen casos en los que aún con todo este proceso, el nivel de afectación es tal que el suelo contaminado representa un riesgo tanto para la salud humana, como para el ecosistema, por lo que no puede ser tratado de manera eficiente para reducir el nivel de riesgo, así que debe mantenerse bajo confinamiento controlado.

Podemos darnos una escueta, pero útil, idea sobre lo laborioso que puede llegar a ser ejecutar la restauración del suelo. Sin duda es una labor que nos ofrece la oportunidad de redimirnos con el ambiente. Es evidente que la población humana ejerce una presión cada vez mayor sobre los suelos, pues se da el caso en muchos países que, por efectos de una explotación intensiva, han empobrecido sus suelos y los medios de subsistencia de la población se ven cada vez más afectados. Esto, a su vez, genera un problema de pobreza que puede conducir a la migración debido a la degradación ambiental.

El daño también es a nivel ecosistémico. Con la disminución de suelo, se ve mermada la capacidad de los ecosistemas para adaptarse a los nuevos patrones de temperatura y precipitaciones, por lo que se intensifican los efectos de los fenómenos meteorológicos.

En cualquier caso, no está de más dedicar los esfuerzos necesarios a concientizar a la población sobre la importancia de mantener un suelo sano e introducir cambios en los patrones de comportamiento de las personas para así encaminarnos hacia una cultura de respeto por el suelo, así como sus componentes y en general la vida que habita en él.

Los suelos son como los pilares de una casa. Si éstos se encuentran mal organizados y sin mantenimiento, con el paso del tiempo comenzarán a deteriorarse y, en algún momento serán incapaces de soportar el peso de la casa, que terminará por desplomarse.

Nadia Joyce Dominguez Aviles
Egresada de biología por la Facultad de Ciencias de la UNAM. Apasionada de la divulgación científica y colaboradora en el proyecto en redes sociales: fungillowers.

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Enlace: https://ciencia.nexos.com.mx/el-suelo-la-necesidad-de-encauzar-su-uso-a-un-manejo-sustentable/

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  1. He publicado en los 7000 lectores de Masticadores Facebook

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