LAS PALABRAS QUE HABITAN EN MÍ/Segunda parte by Adriana Balderas

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Photo by Roghaye Arabpour on Pexels.com

Cuando el sol resplandece en el camino más remoto, en un mundo actual demasiado ruidoso, no siempre es fácil escuchar las respuestas más claras que la vida nos tiene.

¿Estamos haciendo espacio para nuestra voz interior?

¿Estamos siendo arrastrados por esas fuerzas que no ayudan a nuestra propia gravedad?

¿Podemos decir ‘no’ a lo popular, y ‘sí’ a lo realmente esencial?

Ya sea en la vida, el trabajo o mis proyectos, valoro cuando llega el momento de estar quieta, sin hacer nada. Es decir, cuando el propio ser conversa con nosotros en silencio.

Y luego, en calma, hacerme una pequeña promesa. Para escribirlo. Cuando se presenta la oscuridad y me revela su escritura, la leo de nuevas formas distintas.

Para tratar de ser fiel a ella, a mis palabras y pensamientos. Renovar nuestra vida se trata de hacer nuevos votos, una y otra vez. Y luego, tener el coraje de seguir adelante.

La realidad de que un momento de desgracia tiene una gravedad más profunda durante el día, no tiene porqué convencernos de que todo estará mal.

Es en el conocimiento de las sombras cuando aprendemos más sobre nosotros mismos. Resistimos a ir donde yacen las cosas oscuras, por miedo.

Después de todo, ¿quién ama caminar hacia sus propios miedos?

Y, sin embargo, por más que queramos ocultarnos, vienen por nosotros de todos modos.

Nuestro desafío es reconciliarnos con nuestra propia naturaleza.

Los espacios difíciles nos dan la oportunidad de presenciar los opuestos dentro de nosotros. Y en este transitar, un crecimiento inimaginable.

Estar donde estás, y saber que no escapas de la oscuridad huyendo de ella. Solamente lo ciegas al reconciliarte con él. Para finalizar en aceptación.

Photo by Valeria Ushakova on Pexels.com

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Compartido con los 7000 lectores de face/Masticadores

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  2. Les invito a visitar mi blog y seguirnos mutuamente:
    https://adrianabalderasabarca.wordpress.com/

    ¡Gracias siempre, Masticadores! 🕊️💕

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  3. Reblogueó esto en .

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  4. Q.M. dice:

    Interesante exposición. Las luces y las sombras, interior y exterior, creo que no son más que maneras de referirse a lo que somos, y somos todo lo que surge en «nuestra vida», agradable y desagradable…y de alguna manera no hay elección, todo deviene de forma imprevista e inesperada. De aquí a cinco minutos, pueden haber pasado por la mente, cientos de imagenes…lo mal que se portó el ex, las deudas de hacienda, el trabajo que no me compensa, ir al dentista, ir al gym, telefonear a una amiga…y todo eso no lo estamos organizando, aparece, y una vez que aparece da la sensación de que lo «hemos hecho», decimos «he pensado esto y aquello», pero realmente no es así. La luz y la sombra simplemente nos revelan, es como expirar e inspirar ¿una mejor que otra? Indispensable, sin elección…sentimos la respiración.

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    1. Scarlet Cabrera dice:

      Hola. Para reflexionar todo el texto de Adriana.
      Somos esa poderosa paradoja: luz y sombra. Como señalas; «La luz y la sombra simplemente nos revelan», completamente de acuerdo, en la sombra laten revelaciones ansiosas por hacerse presente, mientras que en la fachada, se imponen la realidad y sus zancadillas, motivos, presiones.
      “Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad”
      -Carl Jung-

      Le gusta a 2 personas

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