EN EL TIEMPO DE LA SOMBRA by Quirico Molina 

Photo by Yender Fonseca on Pexels.com

La Sombra. Volviendo atrás en el tiempo  ¿En qué momento aparece?

Borrando las huellas de los recuerdos felices de la infancia, dejamos de ser niños.

Retrocedamos un poco más.

Todo objeto, toda persona, todo lugar conocido ha desaparecido. Todo ha devenido una nebulosa sin forma.

Los rastros de vida se han vuelto invisibles. Silencio abrumador de criaturas sin manifestar,  no han salido de la noche, aún no han sido expuestas a la luz. Los rostros no tienen rasgos, miméticos y oscuros troqueles cómo la inmensidad negrísima que los envuelve.

La propia presencia ha perdido sus límites, fundida en la Sombra.

No tenemos forma, ni ubicación, la negritud no nos disuelve. ¿Acaso no somos la misma oscuridad ilimitada? ¿La contenemos a ella o ella nos contiene a nosotros?

Somos. En todas las direcciones que buscamos nos encontramos.

No tenemos cuerpo, ni rostro, ni sexo diferenciado, no tenemos ojos, ni oídos, ni manos…aún así hay conciencia de todo. Una plenitud inabarcable, una matriz palpitante, infinita, que acoge.

Aparece la palabra Madre.

Útero lleno de fertilidad, engendrando. La vida que desea nacer empuja y avanza lentamente, esperando conseguir un molde.

El deseo por germinar crea un propósito, una función que necesita materializarse en una forma, un cuerpo macho o hembra. La manifestación (conciencia) se divide en dos, la parte fecundante y la parte ovulante, surge la dualidad.

La oscuridad inmaculada, es la fase previa a la existencia y conciencia de sí misma, al asumir un cuerpo surge la polaridad que genera la luz que le permite verse. La Sombra desconoce que es hasta ese momento. Solo sé que no sé nada. Es como estar en un gran salón lleno de muebles y objetos con la luz apagada, aparentemente no hay nada (nadie), solo oscuridad y vacío. Aunque para constatarlo debemos estar ahí.

La negritud, una vez que la dualidad opera en la conciencia, a veces recibe el nombre de Maya, el mundo, la ilusión de ser lo que no somos, todo ello investido de conocimiento e información (a menudo sin sabiduría). Pero dado que es un conocimiento adquirido, no fruto de la experiencia, tenemos muchas dudas y pocas certezas, y sobre todo la congoja de no saber, la incertidumbre sobre el devenir, la muerte…ya que previamente hemos nacido, por ello despierta tanto recelo. Lo que nace debe morir, pero lo que no ha nacido (no se ha manifestado), no nace ni muere.

La Sombra es no real, un velo de ignorancia  —nos hace sufrir inevitablemente— sobre-impuesto sobre la realidad de la vida cotidiana, con nombres y formas (conocimiento). Al mismo tiempo es real, el estado libre de conocimiento —plenamente feliz— sin nombres ni formas (experiencia directa no conceptual), anterior a la aparición del cuerpo.

Photo by Adrien Olichon on Pexels.com

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Q.M. dice:

    Reblogueó esto en Q.M.y comentado:
    Pequeña colaboración en Masticadores México.

    Le gusta a 1 persona

    1. Scarlet Cabrera dice:

      Hola. Excelente colaboración.

      Me gusta

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