SERIE LAS ISLAS/Archipiélago, 6: Isla Keats by Félix Molina

Nothing beside remains: round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare,
The lone and level sands stretch far away.

JOHN KEATS – PERCY BYSSHE SHELLEY – LORD BYRON

Desafiando también a un destino ya ultraterreno, John Keats espera en su isla el velero que trae a un Shelley siempre demacrado: la eternidad no le ha sentado bien y sus ojos hundidos, de ahogado perpetuo, son como dos faros por encima del lienzo de la camisola, que es como otra vela del barco. La noche se ha echado por completo y Keats lo aguarda entretenido en unas brevas que paladea con toda la tranquilidad del mundo, tras unas venecianas de madera, entregado a la molicie de una hamaca.

No hará una hora –de cuántos minutos se compone una hora en la eternidad– ha compartido combates con otros amantes del boxeo con obra escrita, Buñuel y Jack London, de paso a otras islas del Parnaso. Lleva junto a una ceja un oscuro y mínimo hematoma. Como si Buñuel le hubiera impregnado su modo de ver el mundo y sus resortes, imagina en la sustancia pulposa de las brevas primero el movimiento de unos gusanos. Luego la paz de un charco de sangre, puede que de la suya propia. La vista que se aleja, hacia el fondo rocoso de la isla vecina, mientras Percy Bysshe no acaba jamás de llegar, recortado en la noche lacustre, dantesca, definitiva. Este poeta lleva impresa la rutina de su muerte en el remar pasmoso, en la víspera circulosa de su único acontecer.

Mientras, en el otro confín, se cuela Byron con una cabeza de burro, filtrado por la sombra. Un coro de grillos lo recibe y afina los minúsculos violines, mientras se moja la casaca en una alberca. Cualquier avance es imposible, ante la unanimidad de las tinieblas. Solo le queda el recurso de hundirse lentamente en esa ciénaga, beber de la cestilla del chianti y recitar Don Juan, mimado por su propia cojera.

Toda la isla es entonces una ensaladilla, como una parodia del sueño de una noche cualquiera de verano. Keats ha vuelto a morir otra vez, ahogado en sus propios fluidos, Shelley en la infinitud del mar y Byron en el tedio más absoluto, devorado por los élitros y el pentámetro yámbico.

Continuará en la próxima isla…

Photo by Marcelo Rodrigo on Pexels.com

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Scarlet Cabrera dice:

    Cada isla, es un viaje entre arte e introspección.

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