DE NOCHE by Marcos Bordón

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Habían salido muy de noche de la visita que le hicieron a sus parientes en el interior del país, iban con destino a la capital, aunque los faros estuviesen con la luz alta, sin embargo, apenas se podía notar la ruta principal, si no era por la luna en su máximo esplendor, estarían en un punto ciego. La pareja, más la niña que dormía plácida en la parte de atrás, permanecía en posición fetal. Iba con cuidado, por si apareciese algo extraño, golpearan un bache o en el peor de los casos, saliera un animal silvestre y ya no pueda detenerse.

—¡Detente! —exclamó la mujer.

—¿¡Qué sucede!? —interrogó él, pisó el freno y se puso a un costado de la ruta con las luces intermitentes.

—Creo que he visto a alguien pidiendo ayuda.

Aparcó el coche a un costado, acto seguido miró por el retrovisor si otro vehículo apareciera, nada, era un panorama lúgubre.

—Aguarda aquí, iré a ver yo qué sucede —avisó él.

Inició su travesía de héroe anónimo y fue a fisgonear, no tenía ni linterna, para colmo dejó el celular en el interior del automóvil. De repente, oyó un ruido como de madera resquebrajándose — volteó la mirada hacia ese lugar—, «¡mierda!, debo calmarme» —pensó. Las pulsaciones empiezan a acelerarse y siente que el aire le asfixia.

—¿Quién anda ahí?, ¿le podemos ayudar? —no recibe contestación alguna.

Mira hacia el coche, al parecer se había alejado demasiado, no ve las luces que indiquen dónde aparcó, empieza a dar palos de ciego y busca con desespero algún indicio que le diga que aún están ahí.

De pronto llega hasta el habitáculo, mira dentro, no está ni su esposa ni su hija, un calosfrío le recorre de pies a cabeza. Al menos aún está el celular, por ende, la fe se mantiene intacta, podría llamarle a ella y de paso al 911, pero, ¿dónde estaban?, ni siquiera podrá decir con exactitud las coordenadas, para más inri, ni de asomo aparecía ningún camión de gran porte ni nada parecido para socorrerles.

      Revisa el celular y esa pizca de esperanza, se desvanece cual llama misteriosa en el aire.

Un sonido agudo acude a mis oídos y me hace estremecer, me despierto del letargo, veo la camioneta, ahora está con las luces y Nancy me grita…

—¡Hey, te estás durmiendo!

—No, no, no, esto no está pasando —me pellizco el brazo, siento el dolor y sé que todo esto fue real.

Recalcitro y enfoco mi vista hacia allí, no quiero que sea una trampa, entrecierro los ojos y veo que la mujer tiene la misma complexión a la que vi como en mi sueño.

—¿Qué te sucede?, es como si has visto un fantasma o algo…

—No es nada —miento, para no asustarla, no le quiero decir que tuve una epifanía.

—Si estás cansado, debemos quedarnos —sugiere su mujer.

—Llegaremos pronto, pónte el cinturón y marchémonos.

      Apenas se recuesta sobre la ventanilla, se queda dormida, yo tomo un sorbo de  Coca Cola, busco una buena música que nos acompañe, hasta que de repnte se oye distorsionados todas las emisoras, la hora en el tablero aparece y desaparece como en una película de terror.

 —¡Chis!  —alguien dice en la parte de atrás, no me da tiempo de voltear, el olor nauseabundo me circunda. Es lo último que escuché.

—¡Ey!, Ve a ver quién es —le invita su mujer, cuando le repite que alguien pedía ayuda. No recuerda ni cómo aparcó, él no comprende que sucede, parece un deja vu.

            Hubo un silencio sepulcral. Se miran como si algo malo ocurriese.

 —No, mejor nos vamos ahora mismo —voltea hacia su hija.

 —¡No, me bajaré yo entonces!, en serio vi a alguien pedir ayuda, no podemos dejarla y que corra peligro en la noche.

 —No, es por nuestro bien, debemos marcharnos —sostiene con firmeza y le pone una mano sobre el muslo.

Ella ve el miedo en sus ojos como nunca antes. No queda más remedio que aceptar e ir de ese lugar siniestro, antes que la noche cumpla con su objetivo.

Photo by Lucas Martins on Pexels.com

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Scarlet Cabrera dice:

    ¿Qué tanto sabemos de la verdad?
    A veces, los miedos, se hacen tangibles.
    Gracias.
    Muy bueno.

    Le gusta a 1 persona

  2. Q.M. dice:

    Un relato con una tensión y ritmo muy logrado, que te atrapa y te obliga a leerlo de tirón. Excelente.

    Le gusta a 1 persona

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