“I N G E” by Brian Martin-Onraët

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¿Qué es la vida? Un frenesí,
¿Qué es la vida? Una ilusión,
Una sombra, una ficción
Y el mayor bien es pequeño
Que toda la vida es sueño
Y los sueños, sueños.
(Calderón de la Barca 1600-1681)

—¡Inge! ¡Inge!

—¿Qué pasó, Rafaela? Nunca voy a acabar si me interrumpes cada rato.

—Es que es urgente, Inge. Viene la Jefa al Laboratorio. En 5 minutos.

—¡Ay, Cab…! ¿Cómo supiste?

—Me avisó Gaby. Y dice que la Jefa está de muy mal humor… Para que nos vayamos preparando…

—¡Lo mismo de siempre! Cree que chingar es la mejor manera de alcanzar el “deadline”. Y lo único que logra es atrasarnos más. Bueno. Vamos. Y tratemos de que sea breve…

            Bajaron por el elevador hasta el piso menos treinta y siete, donde se encontraba el Laboratorio. Llegaron a la puerta del Laboratorio. Y esperaron a la comitiva…

— ¡Rafaela! ¡Deja de rascarte!

—Es qué… Inge… son los nervios. ¡Nos va a poner como camotes la Jefa! Y además, ya es verano, me da mucha comezón porque se me están cayendo las…

—Lo sé, lo sé, Rafita, eso es un problema que vamos a arreglar, te lo prometo, apenas terminemos con eso. ¡Pero no puedes enseñar nerviosismo, sino nos  va a comer vivos! Ya sabes como es ella. De todas maneras todo está bajo control. ¡Ánimo!

—Sí, Inge. ¡Ah! Ahorita vienen, creo.

            La puerta del elevador se abrió. Salió la Jefa en un traje sastre ejecutivo, azul oscuro como siempre. Gaby la seguía, como pegada atrás.

—Buenos días Inge. Hola Rafa.

—Buenos días, Seno’. (A la Jefa, no le gustaba que se le dijera “Jefa”). Buenos días Gaby. ¿Cómo están? ¡Qué honor que nos visiten! Pero, nos hubieran avisado con un poco de anticipación, el Laboratorio está en desorden, tenemos los tiempos encima.

—Precisamente Inge. Estoy muy preocupada por los plazos. ¡No veo avance, y el “deadline” es hoy a las 12:00PM! ¡Y no podemos retrasarnos!

—No se preocupe, Seño’, estamos ya casi listos. Sólo unos últimos detallitos. Pero todo bien. Si gusta, ¿pasemos?  Hay que ponerse una bata, a ver, ¿le ayudo?

—No. Gracias, me la puedo poner sola. ¿Qué más necesito?

—Unas pantuflas estériles, Seño’, dijo Rafaela.

—Muy bien, dijo la Jefa. ¿Máscaras?

—No, Seño’,  no va ser necesario. Pasemos.

Abrieron las puertas del Laboratorio. Los técnicos se estaban apurando para los últimos detalles, para llegar a la meta de las 12:00PM. Cuando vieron Quién entraba, todos se paralizaron.

—Buenos días, buenos días, dijo la Jefa. No se detengan. Sigan. Sigan.

El Laboratorio tenía lo último en tecnología. Pantallas virtuales. Teclados táctiles, Instrumentos de análisis de punta. Unas jaulas de vidrio en el fondo, con varios animales vivos. En el medio del Laboratorio se veían dos mesas como de quirófano. En cada una de las mesas yacían dos cuerpos inmóviles. Dormidos al parecer… Tapados por una sábana, salvo por la cabeza,  descubierta. Se podía ver el movimiento ligero de las sábanas, subiendo, bajando. Respiraban. Los cuatro se acercaron a las dos mesas. La Jefa se inclinó hacia la primera mesa. Luego dio la vuelta del lado de la segunda mesa. Los otros tres ni respiraban.

—Hmmm. Interesante… (¡Pfff! Los tres solaron el aire…) Me gusta el detalle de los rostros “limpios”, sin pelos o plumas… Hmmm. ¿Y el resto? ¿Me los destapa, Inge?

—Es que lo “limpio” no es un detalle Seño’. Mire. ¿Rafa, me ayudas?

Destaparon los dos cuerpos al mismo tiempo, haciendo volar las sábanas en un movimiento amplio, un poco teatral.

—¡Ahhh! Ya veo, dijo la Jefa ¡Qué raro! ¿Por qué están prácticamente… desnudos? No tienen casi pelo, ni plumas, ni escamas…

— Es por la combinación genética. Se acuerda (le mandé un memo hace dos meses, que nunca los lee) que estamos seleccionando los mejores genes de todos nuestros productos…

—Inge, interrumpió la Jefa. Eso ya me dijo antes con los…

—“Dinos”, ya sé, ya sé, pero era otra cosa. El “pool” genético que teníamos en aquel entonces era mucho más limitado. Ahora con los mamíferos tenemos mucha más variedad. Y, seleccionando los mejores genes, un poco de éste, un poco de aquello, hemos logrado la mejor combinación. Este producto tiene un 62% de puerco, 17% de ratas, 14% de chimpancé, y otros tantos combinados.

—El puerco, recuérdeme, Inge, ¿es ese gordo rosadito, con pocos pelitos, las orejas grandes? Asqueroso,  feo, come cualquier cosa y sin embargo, ¿es buenísimo para comer?

—Si, Jef… perdón, Seño’. Ese mismo. Tienen 62% de genes en común.

—¿Y “éstos”? ¿Se comen también? preguntó la Jefa.

—¡No! ¡No, no! ¡No se comen! Son demasiado valiosos. La producción es cara. (¿Por qué dije eso?? Me va reclamar los costos de producción…)

—Okay, dijo la Jefa. Están en cueros. Desnudos. Yo hubiera preferido plumas. Pero en cuestión de gustos…

—Sí, Seño’. De hecho lo intentamos para mayor protección térmica, pero no salió bien. ¿Ya ve los problemas con las plumas que tenemos con Rafaela y Gaby y los demás?

Rafa y Gaby dejaron de rascarse “discretamente” y asentaron con la cabeza.

—. ¿Y no van a tener frío?

—No. No mucho, primero porque al principio los vamos a colocar en la zona más caliente del parque. Segundo, porque logramos mantener una temperatura interna constante, no como las iguanas o los reptiles, ¿que se acuerda todos los problemas que tuvimos?

—Ni me los recuerde, Inge, por favor… Okay. Temperatura interna constante. ¿Cuánto?

—172 en la escala de Alazraki.

—¡Wuao! ¡Calientes!

La Jefa empezó a dar vueltas alrededor de las mesas. Fijándose en cada detalle para las preguntas que iba lanzar como bolas de fuego. Empezó:

—A ver, Inge: ¿Cuál es el IMC2?

—(¡Ay Dios! ¡Ahí va!) ¿El IMC al cuadrado? ¿El Índice de Masa Cerebral vs. Masa Corporal? Es el más alto que hemos conseguido. Muy por arriba de cualquier modelo anterior. Un espécimen llegó a 184.

—¿184? Vaya. Efectivamente es alto. Hasta peligroso, ¿no?…

—(Ni tiene idea  de lo peligroso… afortunadamente…) Hay mucha variación en este modelo, en promedio el IMC2 está en 112. (Y algunos, muchos, no rebasan ni el 40…)

—¡Bien! Me quedo más tranquila, dijo la Jefa. ¿Las hembras?

—Las hembras, en promedio tienen el IMC superior a los machos por un factor de 1.3159.

—¡Ja! Uno más Pi. No nos escapamos de eso ¿verdad? Bueno. Pero es lógico, muy lógico que las hembras estén mejor en IMC2.

—Sí Seño’. Muy lógico. Les dará una ventaja significativa a las hembras. (Cuándo los machos dejen de madrearlas…. En unos 99,950 años…)

La Jefa se quedaba mirando a los dos cuerpos dormidos. Volvió a comentar:

—Me los hubiera esperado más grandes, más altos…

—Depende de la alimentación, Seño’. Y, repito, hay mucha variación en este modelo. Altos, bajitos, flacos, gordos…

—. ¿Por qué no tienen alas?

—Habíamos quedado, Seño’, en un memo que le mandé hace tres meses, (paciencia, paciencia…) que las alas iban a ser exclusivas de…

—Las Angelas, ya sé, me acuerdo de su memo. Que sí los leo, Inge (¡No todos! Manda diez al día…) Bueno, Inge, ¿por qué no me da un “overview”, el resumen ejecutivo?

—Con mucho gusto Seño’. Creo, la verdad, que éste es nuestro producto más elaborado. Tiene la mayor capacidad cognitiva, es analítico. Verbaliza bien.

—Tienen la cabeza grande efectivamente, dijo la Jefa.

—Socializan bien. En pruebas de grupo, empiezan a ponerse reglas…

—¿Reglas? ¡Oh! Hay que checar con Legal, no podemos dejar que pongan sus propias reglas.

—Ya lo está trabajando Legal, Seño’, dijo Gaby. Verdad, Inge?

—Sí Gaby, lo está viendo Legal. Ahora, todo eso lo logramos con una combinación de dos factores: la mano que permite cargar cosas, y la postura erecta, que libera las manos. Así, por ejemplo, las hembras pueden desplazarse cargando a sus bebés…

—¿Bebés? Eso es un término nuevo… ¿Qué quiere decir?

—Cachorros, crías. El cargar a los bebés crea un enlace fuerte entre la madre y su cría.

—No sé ni pa’qué necesitamos eso, pero Okay. ¿Qué más con las manos? ¿Qué ventajas?

—Con las manos pueden hacer casi todo. Producir objetos…

—¿Y eso? Objetos simples, ¿supongo? Preguntó la Jefa.

—¡Sí! ¡Sí! Objetos simples. (Al principio, Querida…) Ahora, regresando a la postura: La postura erecta o sea que sólo caminan sobre sus patas traseras tiene otra consecuencia…

—¿Cuál? preguntó la Jefa.

—Obliga a tener la cabeza arriba de la columna, como en equilibrio inestable, pero disminuye el tamaño de los músculos necesarios para “mantener” la cabeza. ¿Se acuerda de los gorilas?

—Sí. Bonitos, pero gritones. Fue un medio fracaso. No dieron los resultados esperados…

—Exacto, lo que pasa es que los gorilas caminan en cuatro patas, y tienen la cabeza enorme…

—Así los diseñamos.

—Sí, pero en cuatro patas, para poder levantar esa cabeza enorme y ver adelante, los gorilas necesitan de músculos muy fuertes en el cuello. Y esos músculos se tienen que amarrar en la cresta sagital atrás del cráneo, como puede ver aquí. ¿Rafa?

—Sí Inge. Voy.

Rafaela dibujó un cuadro en el aire. Salió una pantalla virtual, de luz. Algunos movimientos, buscando los archivos, y apareció primero una cabeza de gorila, luego, al lado, el cráneo. Rafa hizo girar el cráneo en el aire enseñándole a Gaby y la Jefa la cresta en la parte trasera del cráneo de gorila. La Jefa miraba con impaciencia y dijo:

—. Ya entendí. ¿Y luego?

—Estamos viendo la cresta en el cráneo, en esta pantalla. Y esa cresta limita el crecimiento del cráneo de las gorilas. Se cierra la parte trasera del cráneo demasiado rápido. Si comparamos el desarrollo de los bebés gorilas con éstos (apunta a los dos especimenes en las mesas), están igual o muy similares hasta los primeros dos años, más o menos. Con la postura erecta, la cabeza encima de la columna, sin cresta sagital, el desarrollo de éstos sigue por muchos años más. Y así llegamos a un IMC2 de 184. Max. (Espero que sea lo máximo…)

—Hmmm… ¿Gestación? Preguntó la Jefa.

—¡Ehhh…! Nueve meses, más o menos.

—¿Nueve meses? Gritó la Jefa. Eso es una locura. No tenemos tanto tiempo. ¡El “deadline” es hoy!

—No se preocupe, Seno’. Estamos produciendo en acelerado desde hace semanas. Quería hacerle la sorpresa. (Además tengo los memos…)

—¡Vaya sorpresa! O sea, más bien ¡“Fait accompli”! No tengo opción, pero, bueno. Está bien.

Seguía la Jefa:

—¿Longevidad?

—Al principio, van a llegar a 30-35 años, max. Conforme se desarrollen, pueden llegar a… 150-170 años, verdad, Rafaela?

—Sí, Inge, dijo Rafa. 168 exactamente, con desviación estándar de…

—Hmmm. Okay, interrumpió la Jefa. Es muy, muy breve. Un parpadear de ojos… No sé si justifique la inversión… Parecería como desaprovechar… el modelo…

—La Jefa volvió a dar la vuelta a las dos mesas. Los otros tres volvieron a guardar el aire sin respirar…

—Bonitos hombros, hace como un triángulo. Me gusta. Es como el símbolo corporativo. Nada más que al revés. Las piernas bien… especialmente el macho. Dos brazos, dos manos… ¿Son zurdos obviamente?

—No Seño’, son diestros, algo tiene que ver con la doble hélice del ADN. Hay muy pocos zurdos.

—¿Están todo al revés, no?  Bueno… No tienen alas, pero están bien proporcionados. Me gusta el diseño general. Lástima por las plumas, pero, si no se puede, no se puede. ¿Qué es eso, Inge? Apuntaba al busto de la hembra.

—¡Ah!! ¡Eso es un gran avance! Son reservas de leche para las crías. Ahí se amamantan las crías. Un rato. Al principio… (dos años. Qué no pregunte…)

—¿Cuánto se tardan hasta la madurez?

—¿De reproducción? Depende de los modelos, entre 10-12 y 15 años. (Madurez emocional, nunca, pero no se lo voy a decir)

—Es un poco largo, pero debe de crear lazos sociales, eso es lo que buscamos. Entonces, esas… bolsitas en el pecho, ¿cómo las llaman?

—Senos, Seño’. Pero además de amamantar a las crías, que no es todo el tiempo, los senos tienen una función estética.

—No veo ni pa’que. Pero… es diferente. Puede ser interesante para la Comunicación. Lo veo. ¿Puedo tocarlos?

—Sí. Claro. Pero con guantes, Seño’!

—¿Por qué? Preguntó la Jefa.

—Para su seguridad, Seño’. Están llenos de bichos. Y algunos bastante severos. Es más prudente con guantes.

— tienen la piel suave. Lástima por las plumas, pero se sienten suaves. Las bolsas éstas están chistosas.

—De hecho, Rafa me pidió hacer el experimento. Unos implantes…

—¡Rafa! ¿Qué es esa locura?

—Perdón Seño’, dijo Rafaela. Pensaba que pudiera ser interesante. Para entender mejor a los nuevos modelos… Puede ayudar para la Comunicación…

—¡Ah! Bueno. Si ayuda para la Com…

Otra vuelta a las mesas. Los otros tres miraban el reloj en la pared, pensando en el “deadline” de las 12:00.

— Están bonitos. El rostro se ve bien. Me gusta el detalle de las cejas, de las pestañas. ¿Sí, Gaby?

—¿Me puedo poner cejas y pestañas? preguntó Gaby. Estoy segura que ayudaría muchísimo a entender… para la Comunicación…

Claro, Gaby. Por supuesto, contestó la Jefa. Siguió:

—Ya capté la ausencia de pelo o plumas o lo que sea, lo diestro, la falta de alas, por lo visto tampoco tienen garras, pero ¿por qué tienen pelo en la cabeza, cuando casi todo el cuerpo está… pelado? No lo veo consistente.

—(¡Ay! Otra pregunta estúpida…) ¡Ah! Muy buena pregunta, Seño’. El pelo en la cabeza es para protección del cerebro, debajo del cráneo. Tuvimos que dejar los huesos del cráneo más delgados para  facilitar el crecimiento del cerebro, y por la postura erecta, la cabeza está expuesta directamente al sol. Por eso dejamos el pelo en la cabeza. (El problema es que crece y crece, y al principio, no sabrán ni como cortárselo. Tampoco le voy a decir que los machos van a tener que afeitarse la cara. ¡Me mata!)

—Bueno. Inge, me dijo que la gestación duraba 9 meses, y después la hembra pone sus huevos?

(La verdad, no lee mis memos). No Seño’, son mamíferos, la cría se desarrolla adentro de la hembra.

—¿9 meses? ¿Adentro? Dijo la Jefa. Qué flojera. Otra cosa, me dijo que “verbalizan bien”. ¿Cómo andan  en ese aspecto?

—Verbalizan muy bien, Seño’. Va a ser perfecto para las plegarias.

—¡Qué bueno! ¡Lo necesitamos porque todos los modelos anteriores han sido unos malagradecidos!

La Jefa volvió a dar la vuelta a la mesa. Una vez. Dos. Tres veces. Se quedó pensando. Unos interminables segundos. Finalmente dijo:

—Bueno. Creo que con los tiempos tan apretados, es un modelo aceptable. Pero eso de no tener pelos o plumas… ¡Hay que vestirlos!

—¿Vestirlos, Seño’? (Okay). ( Lo inventamos…) (Mejor: que lo inventen “ellos”)

—Voy a poner a Marketing a cargo, dijo la Jefa. Gaby: apuntalo.

—¿Marketing? ¿Mikaela? Me parece muy bien. (Que trabaje la floja de Mikaela…)

La Jefa ya se estaba dando media vuelta hacia la puerta del Laboratorio. Se paró. Y dio otra media vuelta para regresar.

—Una última pregunta… ¿El color??? ¿No está un poco oscuro? ¿Y el cabello? ¿Todo… chino, rizado, como pegado al cráneo?

—Muy buen punto, Seño’. Este es el primer modelo. Viene en un sólo color: negro. Obvio, puede variar de negro oscuro a negro claro…

—¿“Negro claro”, Inge? ¡Eso no existe!

—Sí, sí… Hay variaciones. Con más tiempo le podríamos enseñar “negro claro”. Pero, ahora, por los plazos, (y menos con esta hora perdida…) nos tuvimos que limitar a un solo color. Este modelo es negro, con el pelo negro, rizado. Luego lanzaremos unas extensiones de línea, con la piel café, rojiza, amarilla y blanca. Toda una gama.

—¿Verde no se puede? preguntó la Jefa.

—Hasta el momento, no. Pero además de las variaciones en color de piel, vamos a poder desarrollar mucha variación en el color y el estilo del cabello. Desde muy chino, casi imposible de peinar (¿por qué dije eso?…) hasta ondulado y completamente lizo (rápido, rápido: pasemos al color), desde negro como ahora, hasta café, rojizo, rubio, y rubio casi blanco.

Muy interesante. Otra vez tiene mucho potencial…. ¿Azul?

—En el cabello no sale, Seño’. Pero… en un tiempo más tendremos ojos de casi todos los colores, hasta azul y verde…

—¿En cuanto tiempo lo sacan, los ojos de todos los colores?

—¿Los ojos azules? En unos cien mil años.

—O sea, mañana. ¡Muy bien! Gracias Inge, Gracias Rafa. Creo que hay detalles que todavía se pueden mejorar, pero me gusta el resultado preliminar. Inge: me manda un memo antes de las 12:00 para confirmar el lanzamiento e-fec-ti-vo.

—Claro, Seño’. (¿Ese memo si lo va ver?). Gracias.

—A Uds. Chao! Vámonos, Gaby. (En voz baja a Gaby: ¡Eso va ser un exitazo! Ya están vendidos todos los boletos para el próximo milenio.)

Y se fue la Jefa… dejando el Laboratorio en silencio. Se alcanzó a oír el aire que soplaron todos. Rafaela hizo una señal dando vueltas con la mano arriba de la cabeza para indicar a todos los técnicos que fingían estar ocupados sin escuchar nada: “¡A correr! Nos queda poco tiempo.”

Dejaron pasar un tiempo para asegurarse que no regresará la Jefa. Salieron del Laboratorio, en silencio. Subieron al elevador. Mirando al techo. Al piso. Cuando llegaron  a la oficina, treinta y siete pisos arriba, Rafaela preguntó:

—¿Inge? ¿Por qué no le dijiste a la Jefa?

—…

—¡Ingeniera! ¡Contéstame! Azra!

Azraela, la Ingeniera, no contesta. Se quita la bata blanca, suspira y se sienta en su silla pensando en las pocas horas que les quedan. Se quita la liga en el cabello. Sacude su  larga cabellera azul. Se la peina con los dedos. Suspira otra vez, rendida, y dice:

—¿Qué fue lo que no le conté a la Jefa, Rafaelita?

—¡Azraela! ¡No te hagas! No le dijiste, bien a bien, que son…

—¿Qué son qué, Rafa? Dice Azraela con una sonrisa cansada.

—¡Qué son conscientes ! Cuando ella se dé cuenta…

—Nos va matar. Lo sé…

—¡Pero eso es grave, Azra!

 

Azraela estira un dedo para sacar delicadamente una garra retráctil, se rasca las plumas de un ala. Luego se alisa las plumas y  dice:

Mira, Rafaela. Que “Ellos” tengan conciencia no me preocupa tanto. De aquí a que se dé cuenta la Jefa… ¿Unos noventa, cien mil años? ¿Quería “el Rey de la Creación”, no? ¡Ya lo tiene, y más!

—¿Pero, Azra, no te acuerdas cuando despertamos al primero?

—Sí. Me acuerdo. Muuuy bien.

—¿Qué dijo, apenas despertó? Pregunta Rafaela a la Ingeniera.

—Gritó: ‘¿Quiénes son Uds.???’ Me acuerdo perfectamente, dice Azraela, y se ríe…

—¿Y luego? Pregunta Rafaela. No te hagas, sabes perfectamente a qué me refiero.

—Le dijiste, más o menos, quienes éramos… dice la Ingeniera con una sonrisa.

—Pero, luego tú le preguntaste: “¿Y tú, quién eres?”

—¿Divertido, no? Pero más divertida fue su reacción, ¿verdad? Se quedó pensando a la velocidad de la luz… buscando la respuesta, que obviamente aún no tenía, y dijo…

—Dijo: “Soy… soy… ¡Soy Yo!”. Sigue Rafaela: Son conscientes. El “Yo” es la primera de las seis etapas de la Conciencia…

—Sí, sí…. y después de decir “Soy Yo”, ¿qué hizo?

—¿Después? ¡Se nos abalanzó encima!

—¡Y tuvimos que sedarlo! ¡Ay! ¡Rafita! Fue muy divertido, no lo puedes negar.

Azraela se vuelve a rascar las plumas, ahora en la otra ala y dice:

—¡Tengo que hacer algo para esa comezón! ¡Ya! Después de hoy en la noche, una vez que quede todo bien, arreglo eso de la rasquiña antes de irme de vacaciones. Mira, Rafaela, son conscientes, muy inteligentes, cero control emocional, bastante agresivos, cuestionan todo. Okay. Pero eso es lo que quería la Otra. Y, repito: es lo que tiene. No, a mí, su nivel de Conciencia no es lo que me preocupa. Te voy a ser sincera: lo que me preocupa es…

—¿Qué?

—Lo preocupante con “Ellos” es que sueñan…

—¿Y eso qué? Dice Rafaela. Todos los modelos sueñan. Más o menos. Particularmente los perros. ¡Son muy divertidos cuando sueñan! Me acuerdo cuando les medimos los sueños… Pero, con “Ellos”, no veo en que pueda ser un problema.

Azraela, la Ingeniera, suspira otra vez y dice:

—Los otros, todos los otros, sueñan. Estoy de acuerdo, Rafaela. Pero hay una pequeña diferencia, y ahí está el riesgo. Todo el riesgo. Para “Ellos”, y… para nosotras. Todos los otros, ¡todos! sueñan dormidos. ¡Solamente cuando duermen! ¡Solamente! Y así está bien. Eso es controlable. ¡Pero éstos, éstos! ¡“Éstos” sueñan despiertos! ¡Despiertos! ¡De Día! ¡De noche! Cuando sea. Sueñan todo el tiempo. No tienen límite.

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© Brian Martin-Onraët & Equinoxio. Link al blog: https://equinoxio21.wordpress.com/

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Scarlet Cabrera dice:

    Una evocación de «Un mundo Feliz» y «Frankenstein».
    Muy, muy bueno.

    Me gusta

  2. 👍🏽👍🏽👍🏽👍🏽

    Le gusta a 2 personas

  3. equinoxio21 dice:

    Gracias Scarlet. No lo había pensado pero si hay algo de eso…
    Buen fin.

    Le gusta a 1 persona

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