Poe y Marie: la huida (‘Poe no ha muerto’, 41) by Félix Molina

Se quedaron sin noche, Poe y Marie, mientras huían hacia el sur. Siempre atrapados en sus borracheras del puerto, y luego en los simulacros de London, apenas conocían cómo orientar sus pasos en un paraje así. Sin saberlo, avanzaron algunas millas y desanduvieron  otras. Reposaron en un palmo, el uno sobre el otro, mientras deglutían…

London, su mundo en llamas (‘Poe no ha muerto’, 40) by Félix Molina

Amigos: Comienzan los últimos 7 capítulos de Poe en México, luego saldrá en ingés en MasticadoresGobblers Una mañana que London creía igual que las otras, el ingeniero se deslizó –contaba con una silla para ello, aunque solo se debía a su afán mecanicista: nada le incapacitaba– hasta la bandeja donde Valdemar, desde el dispositivo del…

London, su mundo en llamas (‘Poe no ha muerto’, 39) by Félix Molina

Una mañana que London creía igual que las otras, el ingeniero se deslizó –contaba con una silla para ello, aunque solo se debía a su afán mecanicista: nada le incapacitaba– hasta la bandeja donde Valdemar, desde el dispositivo del sótano, le iba haciendo llegar las resmas escritas por Poe. Pronto se deshizo de la silla…

La caída de la falsa Casa Usher (Poe no ha muerto, 38) by Félix Molina

<p class="has-drop-cap" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80"> La pareja de huidos andurreó por las dependencias semivacías, sin más propósito que un reconocimiento estéril del caos mental del ingeniero. Valdemar había apilado cerca del vestíbulo central unos petates con los enseres de ambos y las mínimas viandas para pasar el día, puesto que la noche siguiente…

Poe, Marie, un parque (‘Poe no ha muerto’, 37) by Félix Molina

Poe llegó con algún retraso a la cita, ligero de equipaje –de hecho tan solo llevaba su levita astrosa y un bastón, como cuando practicaba sus evasivos paseos–. Marie permanecía a la espera, nocturna y silente, al pie del cerezo que coronaba la loma del Patterson Park. Aterida de frío, apenas recibió a Poe con…

La maga de las flores, epílogo por Ángel de León

La ventaja de que la estación Gwanghwamun esté tan cerca del arroyo Cheonggye es que apenas tomando la salida 2 se llega a la gran librería Kyobo. Siempre que quedo de encontrarme con alguien para ir al arroyo o al palacio, me da por arribar antes de la hora pactada para dar unas vueltas en…

La maga de las flores, capítulo 10: Primavera por Ángel de León

El bosque Cuauhtémoc era más verde de lo que esperaba, aunque eso tampoco era decir mucho. Las hojas secas caían a un ritmo parsimonioso, asemejando racimos de mariposas revoloteando alrededor de los árboles. Sin embargo, en el corazón del follaje había brillos esmeraldas. «Es lo mismo con las hojas, sólo que a lo grande» contestó…

Luna sobre un parque (‘Poe no ha muerto’, 35) by Félix Molina

Poe aprovechó el papel más sucio de una resma y, doblándolo a modo de carpeta, escribió en su cara frontal: Últimos relatos para London. Y allí quedó encartado Luna sobre un parque: Hay varios parques en la ciudad, y en tres –ya cuatro con el de la semana pasada— se han sucedido crímenes que acaban…

La Maga de las Flores, capítulo 9: Coca de vidrio

Llegué a Jiquilpan poco después de las nueve de la mañana. Al salir de la estación me recibió un aroma similar a aquel que augura la lluvia, levanté la mirada al cielo y fui incapaz de atinar si había correlación. Lo único que podía hacer era esperar a que no fuera el caso. Si Dami…