Finales y principios por Diego A. Moreno

    Después de un día agotador, Sandra apagó las luces, no dijo nada, se quedó silente. Desde la oscuridad vi el techo, un triste pedazo de concreto, sin color, sin sabor. Ese día tampoco hubo sabor; no hubo besos, ni deseos de que el corazón ardiera de pasión. Nada. Los libros siguieron intactos, como … Continuar leyendo Finales y principios por Diego A. Moreno

Viaje (De cómo se viaja entre posibilidades) por Diego A. Moreno

  Liu Chien-Tsung platicaba con el ruiseñor cuando de pronto llegó el tigre de las colinas y avisó con un rugido su temible presencia; el ruiseñor voló hacia los hombros de Chien-Tsung, pero lo hizo demasiado tarde porque segundos después ambos serían devorados. No obstante, Liu Chien-Tsung abre los ojos; es de noche, la humedad … Continuar leyendo Viaje (De cómo se viaja entre posibilidades) por Diego A. Moreno

Sueño (segunda ensoñación) por Diego A. Moreno

  Kosuke dibujaba la alborada que soñó; desde los tonos cálidos que recordaba, se dio cuenta que se trataba de su alma, y así con un fragmento del lápiz con el que dibujó los contornos de su más prístina ontología, después ambientó el espacio celeste, trazando líneas paralelas y concéntricas con un pincel delicado, de … Continuar leyendo Sueño (segunda ensoñación) por Diego A. Moreno

Acantilados de papel por Diego A. Moreno

Me han contado, y no fue un tal Borges, que la mística que reside en el cosmos, cae en una alternancia cíclica, la cual siempre de una edad nefasta viene otra de oro. Una serie sin fin cabalística. ¿O una lucha de clases de las múltiples realidades? ¿Ah? ¿Acaso el Universo leyó a Marx o … Continuar leyendo Acantilados de papel por Diego A. Moreno

Los señores de la verdad (segunda edición) por Diego A. Moreno

Despierte, Señor de la Verdad… Chispas y estrellas terrenales. Rojo. Luz. Las pupilas se dilatan, después se contraen. El Señor de la Verdad se da cuenta que sigue vivo, nada en su mundo desapareció. Un duro pesimismo entra en su ser; y ese mismo día quiso decir la verdad, acción cáustica que rompería con todo … Continuar leyendo Los señores de la verdad (segunda edición) por Diego A. Moreno

Cacarámba (primera terrorificación) por Diego A. Moreno

Cacarámba, con ojos desorbitados, estaba en el pórtico hablando consigo misma. —Cuándo llegarás mi amor, vida, del todo consuelo mío, mío… Cacarámba siguió sin respuesta, así, meses, años; pero de tanto hablar sola, desde su psique se creó una voz divina, sabia, que todo lo sabía, todo lo sientía. Era, de hecho, la citación de las … Continuar leyendo Cacarámba (primera terrorificación) por Diego A. Moreno

La estrella en la cajuela III (segunda edición) por Diego A. Moreno

VIII Mel Gibson dirigió el recorrido desde el asiento del copiloto y llegaron a un lugar que parecía estar deshabitado; un lote de antiguas bodegas les dio la lúgubre bienvenida, pero parecía que Mauricio podía ver a dos hombres que les hacían frenéticas señas para que se acercaran. [—Estaciónate aquí —dijo Gibson.] [—¿Sí conoces el … Continuar leyendo La estrella en la cajuela III (segunda edición) por Diego A. Moreno

La estrella en la cajuela II (segunda edición) por Diego A. Moreno

IV La siguiente escena, aunque no dramática, es petulantemente extraordinaria: no es común abrir una cajuela y encontrarte a una estrella de Hollywood viéndote con ojos encolerizados mientras una cinta cubre su boca y, esa celebridad, aparte de su claustro, se encuentra amarrada con sogas bien apretadas que sujetan todas sus extremidades. El olor al … Continuar leyendo La estrella en la cajuela II (segunda edición) por Diego A. Moreno

La estrella en la cajuela I (segunda edición) por Diego A. Moreno

FADE IN: I En una noche de estrellas estrelladas, Mauricio recargaba sus posaderas en un viejo Cadillac. Desde aquel nocturno panorama, él y su automóvil parecen dos pequeños puntos debajo de la pintura de un cielo púrpura e inmenso. Se podría decir que el amanecer estaba avisando su llegada, pero la verdad es que este … Continuar leyendo La estrella en la cajuela I (segunda edición) por Diego A. Moreno