La caída de la falsa Casa Usher (Poe no ha muerto, 38) by Félix Molina

<p class="has-drop-cap" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80"> La pareja de huidos andurreó por las dependencias semivacías, sin más propósito que un reconocimiento estéril del caos mental del ingeniero. Valdemar había apilado cerca del vestíbulo central unos petates con los enseres de ambos y las mínimas viandas para pasar el día, puesto que la noche siguiente…

Poe, Marie, un parque (‘Poe no ha muerto’, 37) by Félix Molina

Poe llegó con algún retraso a la cita, ligero de equipaje –de hecho tan solo llevaba su levita astrosa y un bastón, como cuando practicaba sus evasivos paseos–. Marie permanecía a la espera, nocturna y silente, al pie del cerezo que coronaba la loma del Patterson Park. Aterida de frío, apenas recibió a Poe con…

Luna sobre un parque (‘Poe no ha muerto’, 35) by Félix Molina

Poe aprovechó el papel más sucio de una resma y, doblándolo a modo de carpeta, escribió en su cara frontal: Últimos relatos para London. Y allí quedó encartado Luna sobre un parque: Hay varios parques en la ciudad, y en tres –ya cuatro con el de la semana pasada— se han sucedido crímenes que acaban…

El bien avenido Valdemar (‘Poe no ha muerto’, 34) by Félix Molina

Cuando Poe y Valdemar salieron de la sombra que los envolvía, mientras la noche abandonaba Baltimore y una lengua de luz se sembraba en el suelo del sótano, todo estaba dispuesto: el lacayo de London sabía lo que tenía que hacer, porque Poe le había administrado las palabras necesarias, aquellas que le supo transmitir Marie….

El pintor pintado (‘Poe no ha muerto’, 33) by Félix Molina

Que le dijera a la señora H. que yo no quería escuchar un lamento más del loco no la amilanó. Siguió insistiendo en que era un huésped más y que su dinero también pagaba sus molestias. El loco era el desalmado que ocupaba la habitación que enfrentaba la mía, con el solo cortafuegos de un…

Valdemar no ha muerto (‘Poe no ha muerto’, 32) by Félix Molina

Mientras, compulsivamente, Poe intentaba poner orden en su sótano –si aquel espacio que habitaba había podido ser alguna vez suyo–, el hombre al que bautizara como Valdemar volvía en sí. Poe no ensayó disculpa alguna, porque, agrio y furioso tras la visita de Marie, buscaba algo sin saber qué buscaba en torno del desmayado. Solo…

Atalaya (‘Poe no ha muerto’, 31) by Félix Molina

En su arrebato, y mientras cargaba al señor Valdemar para empotrarlo en el diván, a la espera de que recuperara el sentido, Poe no dejaba de pisar resmas de papel donde se amontonaban sus nuevos escritos:  ‘El pintor pintado’,  ‘Luna sobre un parque’, ‘Asesinado por un naipe’. Y ‘Atalaya’: En la atalaya más alta del…

Valdemar desenmascarado (‘Poe no ha muerto’, 30) by Félix Molina

Poe apenas se alimentó aquella noche, confuso tras las palabras y la arrebatada marcha de Marie –ya nunca más Rogêt– y se retiró a su único aposento casi remando entre la desidia de continuar con su labor de monito amaestrado por London y la desazón que le producía no recordar su nombre verdadero, aquel que…